lunes, diciembre 05, 2005

Lo esencial

Un viejo árabe, de apariencia miserable, caminaba mendigando por las calles de una ciudad. Nadie le prestaba la más mínima atención. Un paseante le dijo con verdadero desprecio:

- Pero ¿qué haces aquí? Ya ves que nadie repara en ti.

El pobre hombre miró tranquilo al paseante y le contestó:

- ¿Y a mí qué? Yo sí reparo en mí y eso me basta. Lo contrario sí que sería horrible: que todos repararan en mí y que yo me ignorase.

* Recogido por Jean-Claude Carrière
en 'El círculo de los mentirosos'