lunes, enero 02, 2006

Un lunes cualquiera

Cuando paso unos días sin tener que ir a trabajar, haber estado alguna vez allí, sentada en esa mesa en forma de luna, entre paredes color salmón, hablando constantemente con desconocidos, me parece absolutamente irreal. Me parece imposible que exista un lugar como ese, como esa casa, y mucho más que yo haya formado parte de él. Por eso, mientras subo la calle, me va invadiendo la esperanza de que haya desaparecido. Así, sin más, como arrancada de cuajo. No puede ser, no puede ser que dentro de cinco minutos, yo (¡yo!) vaya a estar representando esa farsa. No, es imposible. La esperanza se va transformando en certeza hasta tal punto que en el último tramo dudo entre seguir adelante o dar media vuelta. Estoy tan convencida de que la casa ya no está, que llegar hasta el final me parece un puro trámite. Al girar la última esquina el corazón se me acelera. Hace ya unos minutos que no me cruzo con nadie, ni personas, ni coches. Me rodea ese silencio, esa quietud que deben desprender las zonas cero. Es imposible que algo pueda seguir funcionando en medio de ese silencio. Entonces la veo. La casa sigue allí. No puedo respirar. ¿Es posible que sea cierto? Subo las últimas escaleras. Aún me queda un hilo de esperanza. Puede ser que no quede nadie dentro. O puede que se hayan vuelto todos locos. O tal vez no me reconozcan, puede que no sea yo a la que esperan. Cruzo la puerta. Me saludan. Me desean un feliz año. Le escena está envuelta en una normalidad desquiciante. Me muevo entre la incredulidad y la desesperación. ¿Cómo he podido llegar hasta aquí? ¿Cómo he podido engañarlos hasta ese punto? ¿Qué esperan de mí? Tiemblo, me angustio. Algún día me descubrirán, seguro. Ya he visto alguna mirada amenazante. “No eres de los nuestros”. No, no lo soy. Yo me río sola, me han oído. A veces incluso salgo más tarde de mi hora, sólo por sentir, al fin, el silencio. No, no soy de los vuestros. Y es tan sólo cuestión de tiempo que pongamos nuestras cartas sobre la mesa.

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foto de Manel Vizoso


9 Comments:

  • Si te sirve de consuelo (que no, por supuesto, por inteligente), no eres la única que se encuentra tan fuera de su sitio en su trabajo.

    (Una crítica "formal": los títulos de sus textos no se leen demasiado bien, en ese color; al menos en mi ordenador. Por cierto, estoy estrenando mi ADSL.)

    By Blogger Portorosa, at 2/1/06 23:44  

  • La verdad es que últimemente me río con cosas muy extrañas y quizás se me ha soltado algún cable... pero a mí escribiéndolo me parecía divertido, angustioso y divertido. Ser un infiltrado en tu propia vida. En fin.

    He cambiado el color de los títulos, espero que se vea mejor ahora. No parecía haber ningún problema en mi ordenador.

    Felicidades por el ADSL (risas).

    Un abrazo.

    By Blogger Danae, at 3/1/06 01:34  

  • Sí se ven mejor, creo yo. Gracias.

    By Blogger Portorosa, at 3/1/06 02:00  

  • Ahí está... Y recuerda que, de esta Gran Mesa de Juego, eres la Jugadora más seria que conozco.

    By Blogger innes, at 4/1/06 01:14  

  • Innes, no entiendo este último comentario tuyo. No sé qué es lo que está ahí... y la segunda parte, no me suena a piropo, sino a recordatorio.

    Un beso, maldita.

    By Blogger Danae, at 4/1/06 09:21  

  • Pues... verás, escribí "ahí está..." como expresión similar a "ahí le has dado", o "eso eso". Siento que no se entendiera. Y lo otro... Lo otro era un piropo, por lo de poner las cartas sobre la mesa. ¿Recuerdas lo que te dije de que la vida es como un gran Casino en el que somos jugadores? Sí, te hablaba de ello en el comentario que quieres que lea en tu funeral. Ahora lo recuerdo. Por lo visto, me he expresado fatal. Snif. :-) Besito.

    By Blogger innes, at 4/1/06 13:03  

  • No quería decir "eso eso", sino "eso es".

    By Blogger innes, at 4/1/06 13:04  

  • No, no, lo siento, he sido yo la que no te he entendido.

    By Blogger Danae, at 4/1/06 15:42  

  • O quería ver algo más.

    By Blogger Danae, at 4/1/06 15:42  

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