viernes, marzo 31, 2006

Evasión

Ayer pasé por delante de un hospital de Barcelona al que llevan a la gente a morir. Vi salir a un hombre, en bata y zapatillas. Tenía unos cuarenta años y la mirada estrábica, perdida. Cruzó la calle, con pasos cortos y apresurados, sin girarse una sola vez. Me quedé allí paralizada, siguiéndole con la mirada hasta que desapareció calle abajo.

¿Funcionará?, pensé.

16 Comments:

  • (hola), yo creo que estaba funcionando, pero en una dirección distinta a lo peor (a lo mejor) a la que él pensaba.

    By Blogger nadadora, at 31/3/06 20:42  

  • Sé que me repito, pero...

    Este post es un magnífico relato breve, "microrelato", cuento corto, o como lo llamen. Me ha encantado.

    Es perfecto el título, el texto y el final. Me pregunto yo también si le funcionaría. Ojalá.

    By Blogger innes, at 1/4/06 04:01  

  • Gracias, Innes. De verdad. Como sabes, yo soy totalmente impermeable, o negada, mejor dicho, para la ficción, es decir, que ese texto no es una invención. Te aseguro que esas lineas no son ni la mitad de potentes que la imagen que vi. Deseé tener una cámara en las manos, aunque estoy segura que jamás me hubiera atrevido a disparar la foto, por eso lo escribí. De pequeña me hablaron una vez de un hospital de Barcelona, al pie del Tibidabo, al que, como decía, llevaban a la gente a morir. Siempre creí que era otra de esas confusiones a las que era tan propensa, otra de esas frases que había pillado al vuelo y que había transformado y sobredimensionado. Pero el otro día, después de ver a ese hombre, pensé que quizás ESE era el hospital del que había oido hablar. Y lo era. Existía realmente. Siempre había imaginado que estaría lleno de viejos entregados ya a la muerte. Los imaginaba ya rendidos, deseando ya únicamente que se los llevara sin dolor. Imaginaba el olor de las habitaciones, el silencio, la inmutabilidad de las enfermeras. Un hospital en el que no se intentaba salvar a nadie, sino destinado simplemente a ofrecer una cama par dormir por última vez. En fin, me parecía horrible, pero me consolaba pensando que no debía ser cierto, que debía haber entendido mal. Por eso esa imagen... ¿te lo imaginas? Un hombre joven al que le comunican que van a ingresarlo en ese hospital... Es horrible. Deseé que no lo encontrara, que encontrara la cama vacía y se diera por vencida.

    Como esta vez no me has regalado ninguna cita de Borges, te regalo yo este cuento que aparece en el "Círculo de los mentirosos" de Carrière.

    La muerte en Samarkanda

    La historia más célebre que se refiere a la muerte es de origen persa. Así la cuenta Farid al-Din 'Attär.

    Una mañana, el califa de una gran ciudad vio que su primer visir se presentaba ante él en un estado de gran agitación. Le preguntó por la razón de aquella aparente inquietud y el visir le dijo:

    - Te lo suplico, deja que me vaya de la ciudad hoy mismo.
    - ¿Por qué?
    - Esta mañana, al cruzar la plaza para venir a palacio, he notado un golpe en el hombro. Me he vuelto y he visto a la muerte mirándome fijamente.
    - ¿La muerte?
    - Sí, la muerte. La he reconocido, toda vestida de negro con un chal rojo. Allí estaba, y me miraba para asustarme. Porque me busca, estoy seguro. Deja que me vaya de la ciudad ahora mismo. Cogeré mi mejor caballo y esta noche puedo llegar a Samarkanda.
    - ¿De veras que era la muerte? ¿Estás seguro?
    - Totalmente. La he visto como te veo a ti. Estoy seguro de que eres tú y estoy seguro de que era ella. Deja que me vaya, te lo ruego.

    El califa, que sentía un gran afecto por su visir, lo dejó partir. El hombre regresó a su morada, ensilló el mejor de sus caballos y, en dirección a Samarkanda, atravesó al galope una de las puertas de la ciudad.
    Un instante más tarde el califa, a quien atormentaba un pensamiento secreto, decidió disfrazarse, como hacía a veces, y salir de su palacio. Solo, fue hasta la gran plaza, rodeado por los ruidos del mercado, buscó a la muerte con la mirada y la vio, la reconoció. El visir no se había equivocado lo más mínimo. Ciertamente era la muerte, alta y delgada, vestida de negro, el rostro medio cubierto por un chal rojo de algodón. Iba por el mercado de grupo en grupo sin que nadie se fijase en ella, rozando con el dedo el hombro de un hombre que preparaba su puesto, tocando el brazo de una mujer cargada de menta, esquivando a un niño que corría hacia ella.
    El califa se dirigió hacia la muerte. Está, a pesar del disfraz, lo reconoció al instante y se inclinó en señal de respeto.

    - Tengo que hacerte una pregunta -le dijo el califa en voz baja.
    - Te escucho.
    - Mi primer visir es todavía un hombre joven, saludable, eficaz y probablemente honrado. Entonces, ¿por qué esta mañana cuando él venía a palacio, lo has tocado y asustado? ¿Por qué lo has mirado con aire de amenaza?

    La muerte pareció ligeramente sorprendida y contestó al califa:

    - No quería asustarlo. No lo he mirado con aire amenazante. Sencillamente, cuando por casualidad hemos chocado y lo he reconocido, no he podido ocultar mi sorpresa, que él ha debido tomar como una amenaza.
    - ¿Por qué sorpresa? -preguntó el califa.
    - Porque -contestó la muerte- no esperaba verlo aquí. Tengo una cita con él esta noche en Samarkanda.

    Me recuerda también a una de las historias que más me impresionaron de "The Twilight Zone". Una mujer tremendamente vieja había conseguido durante años esquivar a la muerte. La había visto, como esa del cuento persa, subir al autobús y rozar a una mujer que había muerto poco después. Había decidido encerrarse en casa para siempre, no dejaba entrar a nadie. Los tenderos le dejaban la compra en la puerta, y ella abría sólo cuando estaba segura de que se habían marchado. Pero un día, enmedio de una violenta tormenta de nieve, un hombre joven, enfermo, le pedía que le dejara entrar. La mujer, movida por la compasión y por el sentimiento de culpabilidad, finalmente cedía... Sin embargo, no era un relato de terror, aunque a mí me lo pareciera.

    Un abrazo.

    By Blogger Danae, at 1/4/06 14:51  

  • ¿Alta, vestida de negro con un chal rojo? No era la Muerte... Era yo. Y sólo quería preguntarle la hora, que no acostumbro a llevar reloj. Qué asustadizos son los hombres. Iré a verlo a Samarkanda. Voy a reservar el vuelo cuanto antes, a ver si aún lo pillo y no está demasiado pálido.

    By Blogger innes, at 1/4/06 15:53  

  • Ojalá le funcionase.

    By Blogger vilipendia, at 3/4/06 12:25  

  • hola,
    sin más ni menos por si no conoces esto: http://www.orangetwin.com/sibylle.html

    :D

    By Anonymous invertido, at 3/4/06 15:54  

  • Funciona siempre, por eso nadie se anima a hacerlo; a veces la prisa por escapar nos precipita al peligro. La historia de la muerte en Samarkanda siempre me gustó, gracias por recordarla aquí.

    ¿Habéis visto La Balada de Narayama?

    By Blogger Balcius, at 3/4/06 16:30  

  • Excelente película...

    En aquella población una ley dictaba que cuando los ancianos cumplían setenta años debían abandonar el hogar y marchar a la cima del monte Narayama y esperar morir.

    By Anonymous La lentitud..., at 3/4/06 17:09  

  • Me encanta cuando escribes así, de golpe.

    By Blogger La mujer estropajo, at 4/4/06 11:10  

  • Invertido,

    Gracias, de verdad. He estado buscando información sobre ella y me ha parecido muy interesante. Emule está haciendo su trabajo.

    Un abrazo.

    By Blogger Danae, at 7/4/06 23:34  

  • Y también he estado buscando información sobre esa película. La veré en cuanto puedo escaparme a Videoinstan (un videoclub de Barcelona que debería recibir una subvención del Ministerio de Cultura).

    Gracias.

    By Blogger Danae, at 7/4/06 23:36  

  • Gracias, Mujer Estropajo, pero debo confesar que esto no lo escribí de golpe, ni mucho menos, aunque si lo hice bajo el impacto que me produjo esa imagen, tal vez te referías a eso.

    Un abrazo.

    By Blogger Danae, at 7/4/06 23:38  

  • hola estava buscando por internet paginas que habalran de esta cacnion del cohen, yo creo que es de terrorismo, no? aunque no especifique...tengp curiosodad, porfavor mandame lo que te dice a ti la canion, ya que tienes este blog :)
    yo

    natfenoy@fhotmail.com


    esta cacnion tiene algo

    By Anonymous Anónimo, at 27/5/06 22:20  

  • Recomienda su merced ese disco a un hombre que si lee que un disco es "trístisimo, te hará deprimir, querer morir y cortarte las venas", va y se lo compra? -de hecho, lo hizo la semana pasada?-.

    By Anonymous Sly (Stallone), at 1/12/10 15:30  

  • ¿Qué disco? No comprendo.

    By Blogger Danae, at 1/12/10 15:33  

  • El que recomienda invertido. Igual no lo oíste. Nevermind. Lo bajaré igual.

    By Anonymous Un hombre entristecido de golpe y con la moral baja, at 1/12/10 18:57  

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