jueves, marzo 30, 2006

Odio mucho

Esta noche he soñado que mi férula se había roto. Para los que no lo sepan, una férula de descarga es un artefacto de plástico rígido y translúcido que se coloca durante la noche sobre la corona de los dientes —los inferiores o los superiores en función del antojo del dentista— y que sirve para protegerlos de la excesiva presión a la que se ven sometidos cuando el paciente da rienda suelta a sus sueños agresivos compensatorios. Después de seis meses con ella, mi mandíbula ha dejado por fin de crujir de forma perceptible, pero a veces la castigo tanto que me despierto sobresaltada y tengo que asegurarme de que sigue de una pieza. Si tienen ustedes la suerte de contar entre sus familiares con un doctor —un chamán de nuestros días— seguramente les dirá que una férula de descarga es útil para contener la presión maxilar nocturna propia de situaciones de "estrés" o "nervios" (maravillosos eufemismos), pero en realidad, créanme, su función es la de contener el odio. Es, en fin, una especie de bozal de uso interno que me permite disfrutar sin luxaciones de la ilusión de morderles a todos ustedes. Porque yo odio mucho. Y no estoy hablando de una ligera antipatía, sino de una dedicación meticulosa, artesanal, diría yo. Jamás lo recomendaría como proyecto vital, pero es indiscutible que se trata de una fuente de energía inagotable. El odio como labor intelectual nos hace, sin duda alguna, ser mejores. Yo ahora, por ejemplo, estoy odiando a un joven escritor español, uno de esos advenedizos que tiene aún en la mirada ese punto de sorpresa de los que no se lo acaban de creer. Su único mérito hasta la fecha es el de haber sabido aprovechar el momento de confusión en el que nos hallamos para hacer pasar sus fermentos onanistas por las obras de una joven promesa de la literatura española. Soy consciente de que debería buscar objetivos de mayor envergadura, pero es en este primer estadio, tan próximo, en el que estos sujetos me hacen alcanzar los más altos niveles de exasperación. Me los topo a cada paso, revolcándose con autocomplacencia en su lodazal, estableciendo alianzas para dar a su farsa cierta apariencia de realidad. Han convertido el oportunismo en un arte, y a él destinan todas sus energías, con el enorme perjuicio que esto supone para las demás. Pero eso a ellos les da igual, sólo quieren a toda costa formar parte de algo que se descompone en su presencia. Siento que habitamos el mismo mundo y que en cierto modo nos estamos disputando nuestro lugar en él. No, es algo más, es la pervivencia de una mirada, de nuestros respectivos sistemas lo que esta en juego. Hasta aquí, al margen de cierto tono paranoico que emana de mis palabras, supongo que la mayoría de ustedes no encontrará nada fuera de lo corriente, pero es que, como les decía, lo que convierte mi modo de odiar en algo excepcional es la disciplina férrea con la que me aplico en él. Porque soy capaz de dedicar largas horas a documentar mi odio, capaz de rastrear la red hasta sus últimos confines para encontrar sus palabras, las pruebas que me demuestren lo justificado que está. Llevo a cabo interrogatorios, leo entre líneas, soy capaz incluso —sí, lo soy— de leer sus libros si no me queda más remedio. Investigo sus referentes, me escondo tras una columna si casualmente me encuentro con uno de ellos en un café o en una librería, y desde allí, parapetada, anoto mentalmente cada una de sus descuidadas confesiones. Y pienso en ellos, y les saco fotos, y se las muestro a los que están conmigo, en busca de una reafirmación. Elaboro monólogos, los convierto en batallas dialécticas, imagino sus réplicas, me arrincono a mí misma, me quedo sin palabras. Vuelvo a mi esquina, mido mis fuerzas, preparo el siguiente asalto. Sus argumentos están vacíos, pero son sólidos, lleva años elaborándolos, le va la vida en ello. Miro a los que nos rodean, busco un apoyo que, incomprensiblemente, no llega. Nadie va a posicionarse hasta que no vea clara la victoria. El señor C. me despierta, parece preocupado, dice que estaba frotando los dientes. Un ruido extraño, como si afilaran un hacha. Le explico y no puede creer que me agote de esa manera en individuos tan insignificantes. Dice que en todo caso no debería sentir por ellos más que una lástima distante. Y me escribe un cuento formidable, se titula Basualdo. Es la historia de un hombre cuya desgracia ha sido que todos los que le rodeaban lo tenían por un genio. Le digo que quiero destruir esa mentira, que quiero desenmascararlo. Y mientras vuelve a dormirse, me respondo a mí misma que me equivocaría, como Werle. Me incorporo, me observo con distancia, evalúo las dimensiones de mi absurdo, me rio. Pero para cuando despierto, ya lo he olvidado. Me conecto a los auriculares, suena Cohen, I’m guided... y mi particular lucha cobra de nuevo sentido. Tal vez malinterpreté las instrucciones.

28 Comments:

  • Y por cierto, como últimamente todo el mundo me habla de las "imposturas intelectuales", quiero aclarar que cuando uso el término fermentos quiero decir exactamente eso: fermentos, de fermentación.

    By Blogger Danae, at 30/3/06 00:19  

  • Hola hola, Ví luz y subí ;-)

    By Blogger Empiezo a entender, at 30/3/06 00:42  

  • Pues acércate a la ventana, la vista es preciosa.

    By Blogger Danae, at 30/3/06 00:51  

  • Los odios justificados no existen, siempre la justificación viene luego, como tú bien practicas. Tienes una gran técnica odiatoria, es uno de los colores básicos, una base del espacio vectorial. Yo soy un poco plano, me falta mucho de esa dimensión, nunca es tarde para aprender a odiar tan minuciosamente.

    Cuando me desperté un día con un pequeño fragmento de diente rodando sobre el almohadón de mi lengua, empecé a usar férula de descarga. No es tan difícil perforarla.

    By Blogger Balcius, at 30/3/06 03:18  

  • ¡Caramba! No esperaba eso de ti, danae... Y esto no es una reprimenda, sino todo lo contrario. Yo también odio mucho, muchísimo, y también investigo para acrecentarlo. Lo que pasa es que yo soy perra hasta para eso, y luego paso de todo. De hecho, ni tan sólo sueño, es horrible.
    Me encantaría saber quién es ese escritor tan odiado por ti.
    Por cierto, aunque no venga a cuento, pero es que la he escrito y me apetece comentártelo, el otro día leí en otra blog que la RAE se está planteando el quitarle el acento a "sólo" de "solamente". ¿Qué te parece? Yo es que soy muy mía con estas cosas.

    By Blogger vilipendia, at 30/3/06 12:27  

  • Estimada terapeutae, no se abrume si sueña que su férula se rompe, mientras no se la trague no hay problema. Peor lo tiene balcius, que se le caen trozos de dientes en el almohadón de la lengua (pidámosle a Dios que no se caiga en el almohadón donde reposa su testa algún fragmento de empaste). Eso es carísimo y su odontólogo se pondrá de los más contento.
    Yo creo que esos artefactos los fabrican mal deliberadamente. Porque a ver quien calcula los kilopondios que la mandíbula superior/inferior ejercen sobre si mismo en pleno odio. ¿Como se mide el odio?.
    Ahora bien, si odia a algún escritor mentecato, de miserable rango de pacotilla y alas de ave de corral. No gaste ni una micra de esmalte de sus dientes. Como está de escritores el patio en este país, podemos acabar todos molejos ( termino extremeño, castúo, que define a alguien sin un puñetero diente ).
    Respecto a la fermentación, quédese con la alcoholíca, le aeguro que los efectos son de de lo más placenteros.
    El cuento de C, titulado Basaldo, es balsámico en la vigilia.
    No se preocupe por el joven escritor ( me encantaría saber quien es ). Siempre he sido un poco cotilla. Sin muchas canas y muchan camas, siempre será un escritor umbilical y macetero. Amén de que esta gente es muy puñetera, pues andan cuadrupedantemente satisfechos, sabedores de queno les fallará la nomina. No se preocupe, acabará en algún impersonal despacho de Diputación, que eso se lo curran bien.
    Respecto a los sueños agresivos compensatorios, olvídese de las teorias de Lacan, que ya sabe usted lo que le paso a Althusser ( El porvenir es Largo ) y tengamos un problema con el Sr. C que por lo que veo, es un buen hombre.
    Yo no uso ninguna férula, con lo cual padezco un trismo de narices.
    Estoy esperando que inventen una para el coco, que no me marcha muy bien. Por lo que veo, parece que esta última aplicación se la han tomado con calma.
    No crea que me he tomado su escrito a chanza, le juro que no, es francamente bueno.
    Por usted solo se puede sentir una sana envidia.

    PD. De la fotito de marras, se salvan los lindos dedos y el rojo de las uñas.

    Saludos.


    Joaquín Ramírez Garrido

    By Anonymous Anónimo, at 30/3/06 12:59  

  • Vilipendia,

    Ya hace tiempo que la RAE normativizó eso: la tilde debe ponerse sólo cuando haya peligro de ambigüedad. Pero...

    By Blogger innes, at 30/3/06 15:07  

  • ¿Pero?
    No lo sabía, yo me enteré ayer aquí http://minuscula.blogspot.com/ por primera vez. De todas formas, me da igual. Yo lo voy a seguir poniendo...

    By Blogger vilipendia, at 30/3/06 17:10  

  • ...pero es absurdo.

    Sigue poniéndolo, harás bien.

    By Blogger innes, at 30/3/06 17:22  

  • "4.6.4. OTROS CASOS DE TILDE DIACRÍTICA

    a) sólo/solo

    La palabra "solo" puede funcionar como adjetivo o como adverbio. Ejemplos:

    -A Tomás le gusta estar solo.
    -Solo tomaremos fruta.

    Cuando quien escribe perciba riesgo de ambigüedad, llevará acento ortográfico en su uso adverbial. Ejemplos:

    -Pasaré solo este verano aquí ("en soledad, sin compañía").
    -Pasaré sólo este verano aquí ("solamente, únicamente")."

    En ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, edición revisada de 1999.

    By Blogger innes, at 30/3/06 17:37  

  • Rápido, que alguien ponga en manos de Danae un ejemplar de La Vanguardia de este último miércoles, para que pueda leer en la página 33 lo importante que es la holgazanería.

    By Blogger Editor de CSS, at 30/3/06 22:57  

  • En ambos casos, la frase está inyectada de profunda melancolía.

    Melancolía diacrítica.

    By Blogger Balcius, at 30/3/06 23:02  

  • Me encanta cuando escribes así, Danae, dejándote llevar. Y sí, odiar es una tarea ardua y difícil pero yo creo que vale la pena. Yo estoy contigo.

    By Blogger Filibustera, at 31/3/06 00:10  

  • Joaquín,

    Yo también les auguro un destino en el ámbito funcionarial, un rinconcito en el País de las Tentaciones, por ejemplo. Y gracias por la confianza, pero no tengo la más remota idea de lo que le ocurrió al Sr. Althusser... Déjeme ver...

    By Blogger Danae, at 31/3/06 13:39  

  • ¡Oh, dios! Un filósofo asesino, literalmente.

    Habrá que controlar las dosis.

    (Un abrazo)

    By Blogger Danae, at 31/3/06 13:41  

  • CSS,

    Pues mire, no hace falta que nadie me lo ponga en las manos, ya lo tenía. Estoy segura de que Malevich tenía razón, pero me da pereza la pereza, no tengo tiempo para ella. De niña, debí caer en alguna marmita, porque hay algo aquí dentro que si no sale me corroe. Ahora, si a lo que nos referimos es a la sobrevaloración del trabajo "productivo", entonces, por supuesto, estoy de acuerdo.

    Un abrazo.

    By Blogger Danae, at 31/3/06 13:49  

  • Y, en fin, gracias a todos por sus comentarios, su preocupación (tranquilos, la última revisión fue bastante bien, esta vez no hicieron falta las correas) y su apoyo.

    Un abrazo.

    P.S. Ah, y por las lecciones de ortografía.

    By Blogger Danae, at 31/3/06 13:53  

  • Ya te digo...
    Y la observación de Balcius es muy necesaria. Es un equivalente al aviso que necesito gritar cuando, en un problema de física, anuncian el choque inminente de dos trenes y, encima, lo que hay que averiguar es el tiempo que van a tardar en hacerlo. Mundo éste.

    Genial post, Danae. Recuerdo un verso de Borges (lo siento, sé que me repito, pero es que tengo la cabeza llena): "Minuciosamente le odio". ¿O no era de Borges? Bueno, da igual. Ese adverbio con el verbo odiar me parece un hallazgo fabuloso, excitante y entusiasmante. Viva el odio creativo y muera el zen.

    By Blogger innes, at 31/3/06 15:27  

  • Lo he buscado:

    El centinela

    Entra la luz y me recuerdo; ahí está.
    Empieza por decirme su nombre, que es (ya se entiende) el mío.
    Vuelvo a la esclavitud que ha durado siete veces diez años.
    Me impone su memoria.
    Me impone las miserias de cada día, la condición humana.
    Soy su viejo enfermero; me obliga a que le lave los pies.
    Me acecha en los espejos, en la caoba, en los cristales de las tiendas.
    Una u otra mujer lo ha rechazado y debo compartir su congoja.
    Me dicta ahora este poema, que no me gusta.
    Me exige el nebuloso aprendizaje del terco anglosajón.
    Me ha convertido al culto idolátrico de militares muertos, con los que acaso no podría intercambiar una sola palabra.
    En el último tramo de la escalera siento que está a mi lado.
    Está en mis pasos, en mi voz.
    Minuciosamente lo odio.
    Advierto con fruición que casi no ve.
    Estoy en una celda circular y el infinito mundo me estrecha.
    Ninguno de los dos engaña al otro, pero los dos mentimos.
    Nos conocemos demasiado, inseparable hermano.
    Bebes el agua de mi copa y devoras mi pan.
    La puerta del suicida está abierta, pero los teólogos afirman que en la sombra ulterior del otro reino, estaré yo, esperándome.

    J.L. BORGES
    El oro de los tigres, 1972

    Sólo hay una cosa de la que no podemos huir.

    By Blogger Danae, at 31/3/06 15:48  

  • Bingo. Me encantas. Representas el orden y la eficacia de la que yo carezco.

    (Es un halago)

    By Blogger innes, at 31/3/06 16:01  

  • Bravo.

    By Blogger Danae, at 31/3/06 16:50  

  • jajajajajaaaaaaaa....... magnífico.
    Y consolador.
    Las férulas de descarga (como las hemorroides) son temas de los que nadie habla.
    Y sí, me confieso: yo también uso una.

    ia (bruxista anónima)

    By Blogger Ia, at 1/4/06 00:02  

  • Estoy por escribir el soneto "Odio constante más allá de la muerte" y cerrar el círculo de Quevedo.
    Odio la buena fama que tiene el amor.

    By Anonymous Oscuro, at 1/4/06 16:21  

  • Pues lo siento, lo siento mucho, y lo digo sin rastro de sarcasmo. Además, por lo que has dicho en otras ocasiones, me da la impresión de que odias el "amor" por cosas que yo no creo que formen parte de él.

    Un abrazo.

    By Blogger Danae, at 1/4/06 16:34  

  • "Muera el amor"... decía una canción cantada con mucho énfasis por Raphael. (Risas)

    By Blogger innes, at 1/4/06 18:06  

  • Me ha gustado mucho el texto, Danae, y no menos vuestro diálogo.

    (He estado desconectado; a ver si recupero...).

    Besos. ¡¿Pero tanto bruxismo hay?!

    By Blogger Portorosa, at 3/4/06 17:29  

  • Después de leer esto, miedo me da el comentario que dejé sobre U2... No me gustaría verme siendo objeto del asalto que se describe en este post. No creo que aguantara una embestida de tal embergadura.

    By Blogger sfer, at 4/8/06 15:22  

  • Oh, por favor, dime quién es. Probablemente yo lo odiaré igual, y habré dejado constancia de ello en mis mails con U.Velasco, que algún día deberían ser publicados.

    By Anonymous Archivillano, at 1/12/10 15:34  

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