domingo, mayo 21, 2006

La píldora de la felicidad

¿Y tú qué sabes? pasó a convertirse hace unos días (viernes, última sesión, sala llena en los Verdi) en una de Las Peores Películas Que He Visto En Toda Mi Vida. Al menos hasta que, una vez superado el estupor inicial, desistí de mi primera intención —esto es, tomármela en serio— y me convencí de que estaba ante un producto con un gran potencial humorístico.

Como tengo por costumbre acudir al cine con el mínimo de información sobre la película, vi todo el documental con una indefinida sensación de extrañeza, que acabó convirtiéndose, al abandonar la sala, en la firme intuición de que lo que acababa de ver no era más que un documental destinado originariamente al consumo televisivo y destinado a esas pobres almas norteamericanas adictas a los antidepresivos, ansiolíticos y demás panaceas neuroquímicas. Tras algunas pesquisas, no he podido confirmarlo, pero ese es, en cualquier caso, el resultado final.

El pastiche en cuestión aglutina en 109 minutos las teorías más sensacionalistas de la espiritualidad oriental, la física cuántica y la bioquímica. Todo ello rebajado y simplificado hasta dejarlo al nivel de discurso de, por ejemplo, los modernos gurús/coachers tan en auge en los Estados Unidos o ese portal de la autoayuda escapista que es La Contra de La Vanguardia. Que lo es.

El documental parte, sin embargo, de una serie de premisas prometedoras para cualquiera que se haya parado a plantearse alguna vez las grandes cuestiones de la humanidad. Los seres humanos no estamos dotados con la facultad de asimilar en toda su complejidad el mundo que nos rodea, pero nos es dado a cambio algo igualmente valioso: nuestra experiencia. Es, por tanto, nuestra mirada sobre él, al menos en el Primer Mundo, la que nos enferma. Por otro lado, y aquí es donde entra en juego el aparato científico, sabemos que todo el universo no es más que un continuo de energía que se materializa siguiendo funciones probabilísticas y en el que toda acción desencadena una reacción. Conclusión: si encontramos la manera de modificar la intensidad y el signo de nuestro campo energético —y esto incluye tanto el exterior como el interior de nosotros mismos— cambiaremos nuestras dinámicas neurológicas y también nuestra percepción de este universo hostil en el que hemos ido a caer, a la vez que incidimos sobre él. Probablemente deberemos esperar doscientos años antes de ver que hay de cierto en ello, pero no suena, en principio, tan descabellado. No más descabellado, al menos, de lo que debieron sonar en su día las teorías que afirmaban que la Tierra giraba en torno al Sol.

Nada objetable, por tanto, salvo que los directores de este documental parecen más interesados en buscar atajos que en encontrar a sus copérnicos y a sus galileos. Cada vez tenemos más preguntas y cada vez es menor el tiempo y el esfuerzo que queremos dedicar a responderlas. Queremos llegar a algo tan complejo como la espiritualidad sin pasar antes por la intelectualidad. Queremos aplicar a nuestras vidas las teorías más avanzadas de la física cuántica sin haber dedicado jamás un minuto a entender en qué consiste exactamente el Principio de Incertidumbre de Heisenberg. Hablamos de Tercera Cultura —que no es, ni mucho menos, un intento de unificar ciencia y letras, sino una artimaña de un grupo de científicos que no han entendido a Dostoievsky y que pretenden instaurar la dictadura del empirismo— cuando no hemos superado todavía las dos primeras. Buscamos, en fin, la fórmula mágica encapsulada, ya sea metafórica o literalmente.

Es por eso que ¿Y tú qué sabes? no puede tomarse más que en broma y con una civilizada distancia. Por eso, y porque prácticamente todas las decisiones que se toman en la película son fallidas. Las entrevistas a los diferentes científicos y guías espirituales que participan en ella —y que, por cierto, no son identificados hasta los créditos finales, por lo que en ningún momento sabemos quién nos está diciendo qué— son efectistas y reiterativas. Además, para garantizar la trasmisión del mensaje, cual quiera que sea, no aparece en ningún momento una voz mínimamente discordante, lo que no deja de resultar sospechoso tratándose de un tema tan controvertido como este.

Sin embargo, las entrevistas son lo más interesante del documental, que se apoya también en una historia de ficción con tamaña abundancia de efectos especiales y planos a cámara lenta que llega a ser indigesta. La protagonista —interpretada por Marlee Matlin, ganadora de un Oscar por Hijos de un dios menor— es una fotógrafa de treinta y largos en plena crisis depresiva que consigue finalmente, a ritmo de New Age, entrar en contacto con su yo espiritual y, de paso, con dimensiones paralelas. Y, por si esto no fuera suficiente, los directores echan mano también de las técnicas de animación para recrear —como en aquel Érase una vez el cuerpo humano— la castigada vida de nuestras células, en unas escenas que rozan lo grotesco hasta tal punto que resulta incluso difícil mantener la vista en la pantalla.

¿Y tú qué sabes? no es, definitivamente, el documental imprescindible que estaban esperando los que no encuentran respuesta en los libros de autoayuda, pero lo tiene todo —número musical incluido— para convertirse en una obra de culto de ese extraño pseudogénero que es el humor que no pretendía serlo. Puede, incluso, que a la altura de la inclasificable Reefer Madness, una película rodada en 1936 —y financiada por una pequeña congregación religiosa— con la finalidad de alertar de los peligros del consumo de marihuana en la joventud, y que cuarenta años después se convirtió, por motivos bien diferentes, en un auténtico éxito en los campus universitarios de toda Norteamérica. Tiempo al tiempo.

21 Comments:

  • Y que nadie me pregunte por qué fui a verla.

    By Blogger Danae, at 21/5/06 00:49  

  • ¿Por qué fuiste a verla?

    By Blogger innes, at 21/5/06 02:40  

  • Bueno, vale (risas). Porque las de cuántica y las de bioquímica eran las asignaturas favoritas de mi Yo Universitario versión 1.0. Y porque nunca he visto la ciencia desligada del resto de vías. Y porque pensé que tal vez alguien había aportado algo de racionalidad. Más o menos eso. Nada interesante, como ves.

    By Blogger Danae, at 21/5/06 02:51  

  • Ah.

    By Blogger innes, at 21/5/06 02:56  

  • Fui porque me equivoqué, ¿y qué? Le puede pasar a cualquiera. Y lo que me he reído hoy recordándola... Porque eso sí: es mucho mejor recordarla que verla.

    By Blogger Danae, at 21/5/06 03:04  

  • (Risas)

    By Blogger innes, at 21/5/06 03:17  

  • A lo mejor voy a verla hasta yo...

    By Blogger innes, at 21/5/06 03:25  

  • Pues yo me acabo de ver la pinicula esta, y bueno, que decir. Quizas con la gente que han reunido podrian haber conseguido algo mejor, con menos dramatizacion, aunque manteniendo la escena del baile.

    By Anonymous Amplifier, at 22/5/06 23:25  

  • ¡Calla, calla, por dios! Que mis ojos todavía no han vuelto a la apertura normal.. Y veo.. veo a esa gente bailando con sus botellines de suero. Y no me lo creo, de verdad que no me lo creo.

    Un beso.

    P.S. Pero, ¿te has reído?

    By Blogger Danae, at 22/5/06 23:37  

  • Joder si me he reido, y dormido un ratito tambien, pero lo mejor han sido las celulas, parecian los barbapapas.

    By Anonymous Amplifier, at 22/5/06 23:44  

  • Sé que me voy a arrepentir, pero, ¿qué son los barbapapas?

    By Blogger Danae, at 22/5/06 23:53  

  • A mí lo que me ha dolido de verdad es que digas que La Contra de La Vanguardia es un portal de la autoayuda escapista.

    Pero dolerme.

    Un saludo,
    Xavie

    PD: Lo de la película ya lo sabía. No me cogerán vivo, no.

    By Blogger Xavie, at 23/5/06 08:49  

  • Xavie, ¿y qué es si no "La Contra" de La Vanguardia?

    A mí me parece que Danae ha estado incluso amable en el calificativo.

    By Blogger innes, at 23/5/06 12:38  

  • Pues unos dibujos animados que veia cuando tenia 3 o 4 a�os. http://www.barbapapa.fr/

    By Anonymous Amplifier, at 23/5/06 13:23  

  • Innes,
    La contra (hay que reconocer que últimamente le dedican mucho espacio a los sanadores) es una sección de entrevistas donde encontrar personajes. Ni más ni menos.

    A mí me divierte, por lo menos.
    Y (no es por nada, Danae) mejor que ir a ver ¿Y tú que sabes?, ¿no?. :-D
    Xavie

    By Blogger Xavie, at 23/5/06 21:44  

  • Tú lo has dicho: "Te divierte".

    Divertirse=Autoayuda escapista.

    Nos nos referimos a que entrevisten a sanadores, sino a otra cosa.

    Hace ya mucho tiempo que "La Contra" se dedica a lanzar un único mensaje: "Cualquiera puede ser objeto de entrevista. Usted, también".

    By Blogger innes, at 23/5/06 23:07  

  • Xavie,

    No sé qué decirte respecto a esa comparación. La película era un fiasco, pero tan logrado que se le tiene que reconocer un mérito. Me reí, y aún me río.

    En cambio, cuando leo La Contra, siempre me quedo agresiva, o triste. Sí, es una forma de descubrir personajes, y de vez en cuando aparece uno realmente interesante. Pero es que todos son iguales. Han descubierto un filón y no se separan un milímetro de él: persona presuntamente extraordinaria vs. entrevistador en actitud de discípulo y de "explíquemelo como si fuera tonto".

    De todas formas, sinceramente, cuando lo leo no pienso en ellos, sino en las personas que, como yo, lo están leyendo. En todas las que conozco que lo hacen. En el perjuicio que supone que sólo les proporcionen, como digo en el texto, atajos. En cómo todos los consejos consisten casi siempre en generar una corriente de dentro a fuera, y no en una auténtica introspección. En cómo se camufla lo que implica realmente llevar a cabo un proceso así. Porque eso nadie quiere oírlo. Nadie quiere que le pongan un espejo enfrente, prefieren una foto que les muestre la fantasía que desearían ser. Después se dedican a imitar sus aspectos más superficiales para parecerse a ella, pero es sólo un cambio de máscara, lo que hay detrás sigue intacto.

    Además, ¿qué sentido tiene ese mensaje que sobrevuela las entrevistas? ¿Ese de "todos somos seres únicos, especiales y maravillosos"? ¿De verdad? ¿De verdad lo somos todos? ¿Todos los que trabajan con nosotros, todos aquellos con los que compartimos el infecto aire del metro, los que se nos cuelan en la cola de la panadería, los que aprietan el acelerador de la moto a las tres de la mañana, TODOS los que leen La Contra? ¿Qué sentido tiene? Mirarnos en el espejo podría revelarnos que no somos ni únicos ni especiales, y ese es un riesgo (tan probable) que nadie quiere correr.

    Lo siento, soy una misántropa. Ya era hora de confesarlo abiertamente. Un amisántropa humanista, ¿es eso posible?

    La autoayuda, y sigo incluyendo ahí La Contra, tiene como principal (y diría único) objetivo potenciar el ego del que se planta delante, cuando en realidad debería ayudarle a desmontarlo para volver a construirlo después con piezas que encajen mejor. No debería proporcionar un discurso que conduzca a la autojustificación, sino a la imposibilidad de seguir justificándonos.

    Tengo la firme convicción de que si alguien de verdad te quiere ayudar no te acaricia, te abofetea con todas sus fuerzas. "Desde el cariño", como me decía a mí uno que casi me desencaja la mandíbula, "Desde el cariño, vieja", pero seguía con la otra mano.

    Un abrazo.

    By Blogger Danae, at 24/5/06 00:39  

  • Vamos a ver. Estoy requiere de cierta concentración, de cierta organización que muchas veces echo de menos en mi naturaleza. :-D

    La primera palabra que me encuentro y me provoca es: atajos. ¿Acaso hay alguien que crea que lo que merece la pena en la vida no requiere de esfuerzo y dedicación?.
    Trabajo, tiempo, sacrificio, disciplina. Esas palabras que, como tú muy bien dices, nadie quiere escuchar. Y que son la base de todo lo que realmente nos hace felices. Y no hay atajos.

    El que no lo sabe y pretende conseguir el secreto de la felicidad, digamos, yendo a ver una película (y no lo digo por tí, que sabías a lo que ibas), pues se merece la cara de imbécil que se le queda cuando no consigue encontrarla. Y ya.

    La segunda frase es: todos somos únicos (coincido en que ese es el mensaje profundo de La Contra).
    Y aquí disiento. Todos somos únicos. Lo que no evita que podamos ser unos gilipollas, unos mediocres, unos tontos, o unos genios.

    No comparto tu misantropía. Curiosamente, no dejo de conocer personas interesantes. Y aquí (sea el lugar que sea este donde nos encontramos), más que en ningún sitio.

    Para las bofetadas, en cambio, siempre hay tiempo. A mí sólo me gustan dependiendo del momento.

    Un saludo
    Xavie

    By Blogger Xavie, at 24/5/06 14:56  

  • Hola Xavie,

    Veo, entonces, que esa es la clave que nos diferencia: la misantropía. Es la que nos da una lectura distinta, o una actitud distinta, me parece comprender.

    No te voy a defender la misantropía, no tengo argumentos. Tanto si existen motivos reales para ser misántropo, como si no , el resultado final es una persona enfrentada a su visión del mundo y de las personas que lo rodean. Y esa no es, ciertamente, una actitud totalmente inteligente. No tengo argumentos para defenderlo, por tanto. Sólo te puedo decir que yo, ahora mismo, estoy ahí. No lo puedo evitar. Incluso a que yo también conozco a personas tremendamente especiales que me reconcilian con el mundo y a las que valoro por encima de cualquier otra cosa.

    By Blogger Danae, at 25/5/06 00:28  

  • ¿Se puede ser misántropo con la libre voluntad por comunicarte con otros que se respira en este blog?
    Uno que potencia su mediocridad para ser cada día más singular.
    Un abrazo Danae.

    By Anonymous kinonik, at 28/5/06 12:48  

  • Ay... yo también la vi en los Verdi. Y yo iba con conocimiento de causa. Bueno... o algo parecido. Yo iba a ver un documental sobre física cuántica, que es lo que había leído, con pocos detalles más, y me encontré... bueno, al principio sí que parecía que iba muy bien pero después, no sé en qué momento ni con qué giro de los acontecimientos, aparecieron las células danzantes y follantes (perdón) y todo se fue al traste. Una lástima, la verdad. Pero me quedo con lo positivo: las ganas de saber algo más sobre física cuántica. Lo tengo en mi lista de futuribles :-)

    Por cierto: me consta que antes de que se estrenara en cines hicieron pases privados de la película en alguna organización tipo... ¿cómo se llama? ¿nueva acrópolis? Así que no vas tan desencaminada...

    By Blogger sfer, at 10/8/06 19:09  

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