miércoles, julio 05, 2006

One nation under a groove

No tenía pensado decir nada, pero este afán mío de ir por el mundo tratando de convertir a los infieles me puede. Siempre. Tal vez debería replanteármelo. Esto y más cosas, claro. Pero no es el momento de volver sobre este tema. Siempre el mismo puto tema. Me aburro a mí misma. No, no, ahora sólo quiero informarles de que estoy absolutamente derrotada, esto es, que no hay lugar para el relativismo en mi estado de agotamiento. La puntilla ha sido el concierto de esta noche: George Clinton (y compañía). Cuatro horas. Cuatro horas. Ha sido formidable, irregular (demasiada guitarra para mí, ya saben), pero formidable.

Y por fin he conseguido ver a Garry Shider... vestido.

En fin. Stop. Corto. Les dejo aquí una cancioncilla. Si no les gusta el primer minuto, dejénlo correr. Y si les convence, bienvenidos a la hermandad.

Free your mind and your ass will follow...



Parliament - Give Up The Funk (Tear The Roof Off The Sucker)



4 Comments:

  • Mmmm... Tal vez debería haber colgado una de Funkadelic...

    By Blogger Danae, at 5/7/06 12:44  

  • Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    By Blogger innes, at 6/7/06 13:25  

  • Yo soy muy infiel. ¿Me conviertes? Voy a ponerme en tus manos.

    By Blogger innes, at 6/7/06 13:28  

  • Si es el give up the funk!! ¿Cómo no me iba a gustar? (especialmente el primer minuto -y el siguiente, claro)

    Y añado extrañado... y a quién no le gusta? quién se resiste a este groove? (salvo que se sientan ofendidos por la alusión a cierto "motherfucker" y "sucker" del principio, o incluso directamente aludidos).

    Hace poco tuve una experiencia similar pero en otro palo: Montreux, festival de jazz (por llamarle algo, es la mayor mezcla de culturas por metro cúbico que te puedas echar en cara). Un único concierto, sucesión de músicos sobre el escenario, cambios, pausas con DJ's y música música música. Lo único en común: todos brasileños, y todos manejando al público como auténticos cabrones, moviéndote a donde querían, hundiéndote, extrayéndote del fondo, haciéndote vibrar,...

    Seis horas. Más de seis horas de concierto, desde las ocho y media hasta casi las tres, algo brutal, y en la última media hora del concierto no quedaba casi ni una sola persona sentada en su asiento; todos salimos a bailar títeres de aquel poderoso samba, porque al final quedó todo claro y fue samba, brujería, ritmo puro, locura. Más allá del sentido de la nación brasileña, presente ahí en el fondo, era la raza humana lo que se cantaba, áfrica, américa, europa, todas las sangres.


    Y yo que ni sé bailar.

    By Blogger Balcius, at 21/7/06 01:36  

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