martes, julio 25, 2006

Tonight is the night

Felices sueños desde África Septentrional.


Jimi Hendrix - Long Hot Summer Night


5 Comments:

  • Teníamos diez años los dos.

    Él llegó a casa con unos cuantos vinilos debajo del brazo, yo le enseñé algunas cosas que había encontrado entre los discos de casa. Lounge Lizards con sus extraños sonidos, puro Harlem desfigurado. También algo de los Irakere, con un misticismo profundamente africano, una llamada a demonios y dioses desconocidos.

    Entonces él puso éste disco, traía un par de cosas de Hendrix. Nos recuerdo en el suelo, sonriendo sólo un poco, escuchando.

    Hace tanto de aquello..

    By Blogger Balcius, at 25/7/06 14:49  

  • Allá por segundo de BUP, cuando yo tenía catorce o quince años, compartí pupitre con un chico con nombre de valle pirenaico. Un día me prestó un cd de Jimi Hendrix a cambio de una cinta de los Sex Pistols. Es el único disco ajeno del que me he apropiado de forma absolutamente premeditada. Durante los cursos siguientes, cada vez que nos cruzábamos por los pasillos, por la calle, de madrugada en las fiestas del barrio o incluso desde la ventana de clase cuando yo estaba haciendo gimnasia en el patio del instituto, me gritaba: "Devuélveme el disco de Jimi Hendrix", y yo le respondía que jamás, y que él tampoco me había devuelto mi cinta. Era una excusa, claro. De hecho, cuando se la presté, la cinta ya estaba empezando a aburrirme.

    En fin, pasaron los años, y un día, de camino a casa de mis padres para cumplir religiosamente con la tradición de la comida dominical, oi a mis espaldas a alguien gritando: "Devuélveme el disco de Jimi Hendrix".

    Cuando me giré, no había nadie.

    By Blogger Danae, at 25/7/06 15:45  

  • Bonita historia. Hendrix monotogari, la llamaré; es una pena que sea un vinilo, los espectros prefieren el ruido de la aguja o la estática.

    By Blogger Balcius, at 25/7/06 20:52  

  • Fe de erratas:

    digo... una pena que sea un CD.

    By Blogger Balcius, at 25/7/06 20:52  

  • Mi copilatorio del Hendrix es un regalo reciente. A mi amigo yo le metí en el jazz (ejerzo siempre que encuentro terreno abonado este proselitismo). La guitarra nos ha unido. Ahora, él se separó, tuvo un ictus cerebral, está hecho papilla, pero seguimos pasándonos discos de guitarra (él dale con el blues y el rock, yo dale con los jazzmen, Hall, Raney (padre e hijo), Montgomery y -sobre todos- el recientemente difunto y eterno Barney Kessel). La guitarra es nuestro punto de encuentro, nuestro mínimo territorio para compartir una copa, obviando otros problemas, otras confesiones. Es el milagro del silencio compartido. La música.

    By Blogger francisco aranguren, at 28/7/06 00:55  

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