Aquí
Ayer mi lovely A. me echó un buen rapapolvo. Con razón, claro. Dice que tengo que ir a un sitio a que me pongan las piernas rectas. (En realidad me estabas diciendo muchas más cosas, pero escrito así sonaba más gracioso, no me lo negarás.)
Lo quiero todo con tanta desesperación que al final acabaré por no conseguir nada. Solo taquicardías diarias. De hecho, estoy empezando a comprender que esa desesperación nace precisamente del terror que siento cuando veo que cada vez tengo menos ganas de intentarlo. Unas brazadas más, me digo, y tal vez consiga alejarme de este remolino.
Pero no estoy segura de que haya un sitio para mí fuera de él, y estoy cansada. Empiezo a escribir posts que jamás habría escrito. A exhibir avergonzada mi derrotismo. Veo el cansancio en los ojos de los que me escuchan, como los del señor C., o los de J. el otro día. Veo el cansancio en los míos cada mañana.
Y mientras fumo y fumo aquí sentada, tratando de descubrir si soy yo la que está construyendo esas murallas, o si he pecado de hibris pensando que podía saltarlas sin más.
Si no será simplemente que soy una persona cualquiera.
Lo quiero todo con tanta desesperación que al final acabaré por no conseguir nada. Solo taquicardías diarias. De hecho, estoy empezando a comprender que esa desesperación nace precisamente del terror que siento cuando veo que cada vez tengo menos ganas de intentarlo. Unas brazadas más, me digo, y tal vez consiga alejarme de este remolino.
Pero no estoy segura de que haya un sitio para mí fuera de él, y estoy cansada. Empiezo a escribir posts que jamás habría escrito. A exhibir avergonzada mi derrotismo. Veo el cansancio en los ojos de los que me escuchan, como los del señor C., o los de J. el otro día. Veo el cansancio en los míos cada mañana.
Y mientras fumo y fumo aquí sentada, tratando de descubrir si soy yo la que está construyendo esas murallas, o si he pecado de hibris pensando que podía saltarlas sin más.
Si no será simplemente que soy una persona cualquiera.
8 Comments:
Tú nunca serás una persona cualquiera. Eso es imposible.
By
innes, at 17/7/08 13:13
Yo también siento ese cansancio. Desde que sueña el despertador por la mañana. Y ya no me abandona en todo el día ¿Será el calor o será que ya no amo como antes? Y voy recogiendo del suelo esas ramitas en que nadie repara, para echarlas al fuego y avivar el amor...El amor, si fuera hoguera ¿no se alimentaría a sí mismo? Pero a mí me ha tocado este humilde ejercicio de acarrear ramitas cada día. Francisco Aranguren.
By
Anónimo, at 18/7/08 00:31
Yo también quiero que mi despertador sueñe por la mañana.
By
Danae, at 18/7/08 00:52
Lo que me preocupa es que empiezas a escribir posts que se parecen a los míos... eso no es bueno.
1 beso enorme, bonita! Si no en algún intante no puedes nadar llámame y remamos juntas.
By
badly drawn girl, at 21/7/08 15:06
Yo también quiero que me pongan las piernas rectas. Y que me las alarguen diez centímetros, si es posible. pero porque yo lo quiero, no porque nadie me lo exija. Libérate.
By
JON MIKEL ALTUNA, at 23/7/08 23:36
No te conozco como Innes, pero también te diría, por lo que te he visto, que dudo mucho que seas una persona cualquiera, tú, Danae.
Un beso.
By
Portorosa, at 26/7/08 12:10
Todo es ponerse.
By
Danae, at 27/7/08 13:55
tu lovely A. empieza a estar preocupada...
By
Anónimo, at 29/7/08 08:56
Publicar un comentario en la entrada
<< Home